Libido baja: por qué pasa, qué lo causa y cómo recuperar el deseo sexual
Por Ellie. S
"No tengo ganas de nada." "Me olvidé de lo que era sentir deseo." "Hace meses que no quiero tener sexo y no entiendo por qué." "Mi pareja me busca y yo me hago la dormida."
Estas frases las escucho en mi consulta casi todos los días. Y cada vez que las escucho, lo primero que hago es lo mismo: decirle a la persona que está frente a mí que no está rota, que no hay algo fundamentalmente mal en ella, y que la libido baja es uno de los motivos de consulta más frecuentes en sexología.
Esto no lo digo para minimizar lo que sienten. Lo digo porque la culpa y la vergüenza que suelen acompañar a la pérdida de deseo sexual a menudo son más dañinas que la situación en sí misma. Y porque el primer paso para trabajar algo es dejar de castigarse por tenerlo.
Hoy quiero hablar sobre la libido con la profundidad que merece. Qué es, cómo funciona, por qué baja, qué factores influyen y qué se puede hacer al respecto.
¿Qué es la libido exactamente?
La palabra "libido" viene del latín y significa deseo, antojo, placer. Sigmund Freud la popularizó en el contexto del psicoanálisis para referirse a la energía asociada al instinto sexual. Hoy, en sexología y psicología, usamos el término para referirnos al deseo sexual, es decir, a las ganas de tener relaciones sexuales o de experimentar placer sexual.
Pero aquí hay algo importante que aclarar desde el principio: la libido no es un número fijo, constante y universal. No existe un nivel "normal" de deseo sexual al que todos deberían aspirar. La libido varía entre personas, varía dentro de la misma persona a lo largo del tiempo, y está influenciada por una cantidad de factores tan grande que hablar de una sola causa siempre es una simplificación.
Lo que sí podemos decir es que cuando el nivel de deseo sexual de una persona cae notablemente por debajo de lo que era habitual para ella, generando malestar o afectando sus relaciones, estamos frente a algo que merece atención.
El deseo: espontáneo vs. reactivo
Antes de hablar de libido baja, necesito introducir una distinción que muy poca gente conoce y que cambia profundamente cómo entendemos el deseo sexual.
Durante mucho tiempo, el modelo dominante de deseo sexual era el llamado modelo lineal: primero aparece el deseo, luego la excitación, luego el orgasmo. Este modelo fue construido principalmente a partir del estudio de la sexualidad masculina, y asume que el deseo es algo que surge de forma espontánea, sin necesidad de estímulos externos. Simplemente aparece.
Sin embargo, la investigación posterior especialmente el trabajo de la sexóloga Rosemary Basson mostró que esto no describe la experiencia de muchas personas, particularmente de muchas mujeres. Y surgió el concepto de deseo reactivo o responsive: un deseo que no aparece espontáneamente antes de la actividad sexual, sino que se despierta en respuesta a estímulos. La persona no tiene ganas antes de empezar, pero cuando empieza y hay conexión, intimidad y excitación, el deseo aparece.
¿Por qué esto importa? Porque muchísimas personas creen que tienen "la libido baja" cuando en realidad simplemente tienen deseo reactivo en lugar de deseo espontáneo. No es un problema: es una forma diferente de funcionar. El problema surge cuando esperamos que el deseo sea siempre espontáneo y sentimos que algo está mal cuando no lo es.
¿Por qué baja la libido? Las causas más frecuentes
La libido es sensible. Es como un termómetro de lo que está pasando en nuestra vida. Y las causas de su descenso pueden ser físicas, psicológicas, relacionales o una combinación de todas.
Causas físicas y hormonales
Cambios hormonales: La testosterona — presente tanto en hombres como en mujeres — juega un papel central en el deseo sexual. Cualquier cambio que afecte los niveles hormonales puede impactar en la libido. Esto incluye cambios hormonales naturales del ciclo de vida, el síndrome de ovario poliquístico, los problemas tiroideos y muchas otras condiciones.
Anticonceptivos hormonales: Este es un tema poco discutido pero muy relevante. Algunas personas que usan anticonceptivos hormonales — pastillas, DIU hormonal, implante, inyecciones — experimentan una disminución notable del deseo sexual. No le pasa a todas las personas, pero es más frecuente de lo que se reconoce en los consultorios médicos. Si crees que tu anticonceptivo puede estar afectando tu libido, vale la pena conversarlo con tu ginecólogo o ginecóloga.
Medicamentos: Varios tipos de medicamentos tienen la disminución del deseo sexual como efecto secundario. Los antidepresivos — especialmente los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) como la Sertralina o la Fluoxetina — son quizás los más conocidos por este efecto. También algunos medicamentos para la hipertensión y ciertos analgésicos pueden afectar la libido. Si tomas algún medicamento y notaste una baja en tu deseo a partir de que lo empezaste, no lo dejes sin consultar con tu médico, pero sí conérsalo.
Enfermedades crónicas: La diabetes, las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades autoinmunes, la fibromialgia y muchas otras condiciones crónicas pueden afectar el deseo sexual tanto directamente como indirectamente, por el cansancio, el dolor o el impacto en la imagen corporal que generan.
Fatiga y falta de sueño: Pocas cosas matan el deseo tan eficazmente como el agotamiento crónico. El cuerpo tiene prioridades, y cuando está exhausto, el placer queda al final de la lista.
Causas psicológicas
Estrés y ansiedad: El estrés activa el sistema nervioso simpático — el sistema de "lucha o huida" — y desactiva los sistemas relacionados con el placer y la relajación. Cuando estamos en modo supervivencia, el deseo sexual es lo primero que desaparece. Es biológicamente lógico: en una situación de amenaza percibida, el cuerpo no tiene tiempo para el placer.
El problema es que el estrés moderno no es breve. Es crónico, persistente, acumulativo. Y eso significa que muchas personas viven en un estado de activación permanente que hace casi imposible conectar con el deseo.
Depresión: La pérdida de deseo sexual es uno de los síntomas más frecuentes de la depresión. No es un "síntoma extra": es parte central de la enfermedad. El interés por casi todas las cosas, incluyendo el sexo, se apaga. Si sientes que la baja en la libido viene acompañada de tristeza persistente, falta de energía, dificultad para disfrutar de cosas que antes te gustaban y pensamientos negativos sobre ti mismo o el futuro, es importante que consultes con un profesional de salud mental.
Ansiedad de desempeño: Paradójicamente, a veces el deseo sexual baja porque la persona tiene tanto miedo de "no hacerlo bien" que el propio acto sexual se convierte en una fuente de ansiedad. Esto es muy frecuente tanto en hombres como en mujeres, aunque de formas distintas.
Imagen corporal negativa: Si una persona no se siente cómoda con su propio cuerpo, sentir deseo o permitirse ser deseada puede ser muy difícil. La relación entre imagen corporal y sexualidad es profunda y compleja, y merece un artículo propio.
Historia de trauma: Las experiencias de abuso o trauma pueden tener un impacto enorme y duradero en el deseo. No siempre de forma obvia o inmediata: a veces el trauma impacta en la sexualidad años después, de formas que no siempre es fácil conectar con la experiencia original.
Causas relacionales
- Esta es quizás la categoría menos hablada y la más frecuente. La libido no ocurre en el vacío: ocurre en el contexto de vínculos. Y cuando algo no está bien en esos vínculos, el deseo suele ser el primero en resentirse.
- Conflictos no resueltos: Es muy difícil desear a alguien con quien estás peleado, resentido o distanciado. El deseo necesita cierto nivel de conexión emocional para manifestarse, al menos para muchas personas.
- Pérdida de novedad y rutina: El deseo en las relaciones a largo plazo puede ir cambiando. Lo que generaba excitación al principio va cambiando a medida que la relación madura. Esto no significa que el deseo deba desaparecer, pero sí que necesita ser cultivado de forma activa.
- Dinámica de deseo asimétrico: Es muy común que en una pareja una persona tenga más deseo que la otra. Cuando esta asimetría no se habla, puede convertirse en una fuente de resentimiento, presión y distancia. La persona con menos deseo se siente culpable y presionada; la persona con más deseo se siente rechazada. Sin comunicación, este ciclo puede volverse muy doloroso.
- Falta de seguridad en el vínculo: El deseo sexual florece en un contexto de seguridad emocional. Cuando estamos muy preocupados por el vínculo — cuando hay inestabilidad o incertidumbre en la relación — puede ser muy difícil conectar con el deseo.
Lo que no te van a decir en otros lados
Hay algunas verdades sobre la libido que rara vez se dicen con claridad y que creo que son fundamentales:
- La libido no debería ser un indicador de amor. La idea de que si amas a alguien deberías desearlo constantemente es un mito que hace muchísimo daño. El amor y el deseo son cosas distintas, aunque se alimenten mutuamente. Es posible amar profundamente a alguien y tener poca libido en un momento dado.
- "No tener ganas" nunca debería ser un argumento para tener sexo. Si tu pareja usa tu baja de libido como argumento para presionarte a tener relaciones cuando no quieres, eso es un problema de vínculo que va más allá de la libido. El deseo no se puede forzar, y la sexualidad que se tiene por presión o culpa no es sexualidad sana.
- La libido baja no es solo cosa de mujeres. El discurso sobre la libido baja suele centrarse en las mujeres, como si los hombres siempre tuvieran ganas. Los hombres también experimentan baja de deseo, y muchas veces lo viven con más vergüenza porque va en contra de la imagen de "hombre siempre dispuesto" que construyó la cultura. Si eres hombre y tu deseo bajó, eso también merece atención y también tiene solución.
¿Qué se puede hacer?
La buena noticia es que la libido baja tiene solución en la gran mayoría de los casos. El camino depende de cuáles son las causas, y por eso el primer paso es siempre identificar qué está pasando.
Consulta médica: Para descartar causas hormonales o de salud física. Un análisis de sangre completo, incluyendo perfil hormonal y función tiroidea, puede dar información muy valiosa.
Revisión de medicamentos: Si tomas algún medicamento que puede afectar la libido, conérsalo con tu médico. En muchos casos hay alternativas.
Trabajo psicológico o sexológico: Si las causas son psicológicas o relacionales, el acompañamiento profesional es fundamental. No porque estés mal de la cabeza, sino porque a veces necesitamos ayuda para ver lo que está pasando y para tener herramientas para cambiarlo.
Comunicación en pareja: Si estás en una relación, hablar honestamente sobre lo que está pasando es un paso imprescindible. No para solucionar todo de golpe, sino para salir del ciclo de silencio y resentimiento.
Autocuidado y reducción del estrés: Suena básico, pero es real: el cuerpo necesita condiciones mínimas de bienestar para que el deseo pueda aparecer. Dormir bien, moverse, comer de forma nutritiva, tener tiempo de descanso genuino. No son lujos: son condiciones necesarias.
Exploración y juego: A veces la libido baja porque el sexo se volvió rutinario o predecible. Explorar cosas nuevas, nuevas formas de conectar, nuevos contextos, nuevas conversaciones sobre deseos y fantasías, puede despertar lo que estaba dormido.
El deseo es parte de la salud
Cerramos con esto: el deseo sexual no es una frivolidad. No es algo "extra" que está bueno tener pero que no importa si no está. Es parte de tu salud integral, de tu bienestar emocional, de tu calidad de vida.
No tienes que resignarte a vivir sin deseo. Tampoco tienes que fingir que lo tienes cuando no lo tienes. Lo que sí puedes hacer es buscar ayuda para entender qué está pasando y trabajar para que tu vida sexual sea una fuente de bienestar y no de angustia.
¿Te identificaste con algo de lo que leíste? ¿Tienes preguntas sobre la libido o el deseo sexual? Escríbeme por mensaje directo o deja tu comentario. Este es un espacio libre de juicios.
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